miércoles, octubre 03, 2007

Otra de El Diestro

“Cuando las mujeres lleguen al poder será terrible, porque llegará la cuarta guerra mundial” disparó el Diestro con total frialdad, casi al descuido, desinteresadamente, pero con esa malicia tan sui generis. Me la vi venir enseguida, por ese tono sentencioso, fatal como el sonido del cascabel que precede a la aparición de la víbora. Aparte, me di cuenta que deliberadamente había dicho “cuarta guerra” tratando de revivir una vieja polémica que habíamos tenido, pero me cuidé de pasarlo por alto.

-Bueno, no es que sea feminista ni pollerudo, pero bien sabrás que bajo el gobierno de los hombres, ha habido matanzas , hambre, desmanejos gravísimos, guerras mundiales, no veo la diferencia

-Es distinto Noi, eso es una cuestión del poder que, como una espada de Damocles pende sobre la cabeza del hombre. Es una cuestión de factores financieros, presiones políticas y lobbys de toda índole, que golpean sobre el hombre gobernante. En el caso de la mujer es distinto, si llegaran al poder sería desastroso.

Le pregunté por qué, como siempre: solo por curiosidad

-Porque en el caso de la mujer, las presiones le vienen desde dentro y no son ya factores económicos ni políticos, sino sombras de su yo que la conminan a ser así

-¿Estás diciendo que las mujeres estarían locas?

-No, locas no, pero acordate que una vez por mes les viene la menstruación...

-Eso es una boludez- le respondí al tiempo que levantaba la mano y la tiraba hacia atrás como si arrojara algo.

-Cree lo que quieras, pero acordate de lo que te estoy diciendo: la mujer no podrá nunca ejercer el poder sin caer vencida por ella misma.

Otra vez el delirio, pero lo peor de todo es que este tipo salta con cosas tan inverosímiles que su propio atractivo reside justamente en como tiñe de verosimilitud las ideas más absurdas.

-Mirá es sencillísimo, como te decía antes: el hombre falla en el poder por cuestiones externas a su yo interior, en cambio la mujer fallaría justamente por su orgánica, por su naturaleza...-hizo un ademán y siguió:

-Imaginate un mundo hipotético donde todos los cargos formales de gobierno y management estuvieran en manos de las mujeres. Pero ojo, no como ahora que cuando llegan al poder se masculinizan, sino un mundo donde las mujeres que gobiernan no dejan de ser mujeres.... Un mundo donde el hombre ni siquiera esté al mando de la casa, sino relegado a segundos cargos en las oficinas y en las porterías de edificios (porque la mujer cuando llegue al mando ni siquiera relegará el control del hogar) ¿Me seguís?

-Sí, loco, dale, dale

-Ah, como ví que tenías los ojos cerrados...- Ni siquiera me molesté en excusarme, se muy bien que mientras le presten atención, al Diestro no le importa nada más. Continuó:

-Bueno imaginate entonces que hay un conflicto entre Francia e Islandia. Ambas presidentas se han reunido varias veces siempre tratando de ir vestidas una mejor que la otra. Y no solo ellas, sino las secretarias, las ministras... Agregale a todo esto que en el lugar donde siempre se reúnen hay un edecán, un hombre, y para colmo fachero.

Asentí con la cabeza al ver su pausa.

-Bueno la cuestión es que ambas creen que la otra está mejor vestida. Hay como un odio subterráneo entre las dos ( porque acordate lo competitivas que son), que sin embargo se pierde entre todo el ceremonial. Así están las cosas hasta que una mañana a la presidenta de Francia le viene la regla.

Tomó un poco de cerveza y continuó:

-Para colmo de males, viene una secretaria (porque jamás habrá asesoras en un mundo de poder femenino) y le muestra un cable donde consta una declaración de la presidenta islandesa diciendo algo que a Madame Le Président no le gusta. La secretaria también está menstruando, es más: todas las mujeres del palacio de gobierno están igual (porque viste como es eso de que donde viven muchas mujeres juntas el período se le alínea a todas parecido).

Solo por descolocarlo le tiré un chiste guarro:

-Una marea roja, che... ¿me vas a decir que cuando menstruan se vuelven comunistas?-. Me reí solo de verle la cara de fastidio, que jamás sabré si era por el chiste o por haberlo interrumpido

-Lo que te digo es que la presidenta francesa, impulsada por la sensibilidad extrema de su estado, dice “¿ah, sí? Ahí va a ver esa chirusa” y agarra y le tira una bomba atómica a Finlandia. Y de ahí a la cuarta guerra, hay un paso, uno de tacos altos.

Un par de parroquianos se dieron vuelta con cara de sorpresa y evidentes ganas de preguntar, pero no se animaron. Directamente uno fue y puso Crónica a ver si decían algo.

- Pero eso es un delirio Diestro! Vos al final sos del siglo XIX! Vos sabes que en la Constitución de 1853 a la mujer no la dejaban votar justamente por eso... las trataban de incapaces...

-Porque se la veían venir, chabón. Por eso. La mujer es muy sensible, pero muy.¡ Y competitiva!¿ Vos te pensas que el Sistema ahora las acepta porque reconoce sus derechos? No, loco, lo que pasa es que la personalidad y la naturaleza femenina es funcional al Capitalismo. Decime una cosa, pensá: cuál es el valor principal del capitalismo?

-La libertad de mercado- respondí.

-Y según la teoría liberal,¿ como regula el mercado su funcionamiento?

-No sé.- dije solo por romper su método socrático.

Me miró y le brillaban los ojos de impaciencia y algo de codicia, como si estuviera por decirme una verdad revelada:

- El Mercado, Noi, regula su funcionamiento a traves de... La Competencia. La libre competencia entre empresas, capitales, productos... ¿Y las mujeres que son? Competitivas, competitivas al mango, chabón. Están siempre pendientes de su imagen del que dirán,de no meter la pata... Pero no es por culpa de ellas, mucho tiene la sociedad que no les perdona un error. Mirá te doy un ejemplo: a un hombre orinando en la vía pública, atrás de un árbol nadie le dice nada, es más hasta lo justifican. En cambio una mujer orinando en la vía pública recibe el escarnio de sus congéneres, la condena lisa y llana. Te digo más creo que Alfonsina Storni no se quiso suicidar en el mar, sino que como tenía muchas ganas de hacer pis y no había ningún baño cerca, se metió al agua para que ninguna la viera orinando en la arena y se la terminó llevando el agua...

Juro que esa última teoría me agarró de improviso. Fue como si alguien me tirara un vaso de agua fría a la cara. No lo pude tolerar, tenía mucho trabajo atrasado y mi tiempo libre no quería gastarlo escuchando ese disparate. Así que me levanté, dejé cinco pesos para pagar la cerveza y me las tomé sin decir ni chau.

Entonces, cuando estaba por salir del bar, escuché su voz otra vez que decía:

-Sí si, vos andate, pero pensalo y vas a ver que tiene su lógica.